MI RELACIÓN CON LOS CUENTOS

Siempre me gustó leer, siempre me gustaron los cuentos y  los libros que jugaban con mi imaginación, pero no siempre supe que existían personas que contaban esos cuentos a otras personas, así que cuando lo descubrí supe que algún día contaría en público. 

El hecho de ver a mi primer narrador siendo ya mayorcita me abrió los ojos a la necesidad de los adultos de escuchar cuentos. Por ello, los cuentos me acompañaron durante años en los talleres de desarrollo personal que impartía, en mis viajes, en todo lo que desarrollaba o soñaba. 

El trabajo directo y diario con personas con demencia en sus hogares en zonas rurales de Salamanca me permitió conocer las historias de vida de cientos de hombres y mujeres, llegando a la conclusión de que toda vida puede ser un cuento y todo cuento de vida merece ser contado. 

Mientras tanto me fui formando en teatro, expresión corporal y finalmente en narración oral con Victoria Siedlecki y Roberto García Encinas quien me dio las alas para contar en público.

Junto con María Riera formamos la Asociación Cultural Cuenteando la cual nos dio el soporte para dar nuestros primeros pasos y desde entonces sigo creciendo y contando.